SARGENTO JHASMANY LUCHÓ 7 HORAS POR SU VIDA DESPUÉS DE SUFRIR UN ACCIDENTE EL DÍA DEL PEATÓN

septiembre 8, 2021

Desde las 18:30 del domingo 5 hasta las 4:00 del lunes 6 de septiembre, el sargento segundo Jhasmany Wilson Arguedas Laruta  luchó más de siete horas por vivir, después de proteger con su cuerpo la vida a sus dos niñas en el violento choque del minibús en la Curva de Holguín.

El policía Arguedas no sobrevivió, dejó en la orfandad a tres niños: dos de 12 y 10 años y un bebé de cuatro meses, un dolor inconsolable en su familia y un gran vacío entre sus camaradas del Centro de Formación Técnico Superior (Cefotes), que es una unidad académica de la Universidad Policial Mcal. Antonio José de Sucre, de la Policía Boliviana, a la que él pertenecía.

Su cuñado, Milton Quisbert, contó a este medio  que segundos antes del choque Arguedas protegió con su cuerpo a sus dos hijas y él recibió el fuerte impacto.

“Después del choque, mi cuñado estaba con vida, lo llevaron el Hospital Obrero, donde no le atendieron de inmediato porque dicen que no tenían los insumos necesarios (refiere a una sala de terapia intensiva) y después lo llevaron al Hospital de Clínicas, donde lo estaban atendiendo pero no ha aguantado y ha fallecido a las cuatro de la mañana”, relató Milton Quisbert, cuñado del sargento Arguedas.

Una de las camaradas de Jhasmany contó a Página Siete  que cuando se enteraron que había sufrido un accidente se movilizaron para poder ayudarlo de alguna manera.

“Como no sabían que era policía lo trasladaron al Hospital de Clínicas y no así al seguro (de la Policía). Nos contaron que llegó muy lastimado por el fuerte golpe que sufrió en la cabeza, peleó por su vida hasta las cuatro de la mañana, trataron de reanimarlo por media hora, pero no se pudo hacer nada”, relató una de sus camaradas.

En relación a las niñas, una de ellas se encuentra hospitalizada por el accidente, pero fuera de peligro. La otra menor se encuentra en su domicilio, pero sus camaradas cuentan que las niñas aún no saben de la partida de su padre.

Camarada

Sus camaradas recuerdan al sargento como una persona extraordinaria, alegre, empático, le gustaba participar en todo tipo de actividades, desde las académicas en Cefotes hasta las deportivas y culturales, porque era parte del ballet folklórico de la institución. Y uno de sus platos favoritos era la pasta.

“El camarada Jhasmany Arguedas era como una lucecita en medio de la oscuridad, vivía solo y cuando teníamos alguna actividad decía ‘yo voy a hacer fideo’, siempre se ofrecía a cocinar fideo. Lo recuerdo más que todo como un hermano mayor, como una persona acogedora, siempre al pendiente de todos nosotros, era único  y muy alegre”, cuenta su camarada.

Despedida

La tarde de ayer, todos sus camaradas de Cefotes  llegaron al velorio hasta la Funeraria San Martín, en la zona de Miraflores, escoltaron el ataúd de Jhasmany en la misa de cuerpo presente y después llevaron en hombros el ataúd en una procesión dolorosa.

La madre del sargento no podía contener un llanto interminable, fue la más afectada con la pérdida de su hijo, caminó junto a los suyos detrás del féretro de Jhasmany mientras la banda de la Policía entonaba la marcha fúnebre y a los costados, dos columnas de sus camaradas despedían al sargento segundo agitando en sus manos pañuelos blancos.

Ayer, no sólo sus camaradas, padres,  hermanos y amigos despidieron al sargento segundo  Arguedas Laruta, también estaba su hijo, un bebé de apenas cuatro meses y nueve días de nacido con quien también perdurará la presencia de Jhasmany.

FUENTE: PÁGINA SIETE

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